¿Conoces a esa persona que vive en su propio mundo? La que está sentada frente a ti pero con la mirada perdida en el horizonte, la que parece no escuchar lo que le dices, o la que sueña despierta con planes increíbles que nunca se materializan. Es muy probable que te estés refiriendo a una persona en el estado emocional de Clematis, una de las 38 flores de Bach.
El “aquí no estoy, ya me fui”
Las personas que necesitan Clematis son soñadoras por naturaleza. Suelen ser creativas, imaginativas y con una rica vida interior. Sin embargo, su problema es que su mente está tan ocupada en el futuro o en sus fantasías que no pueden conectar con el presente. La realidad les parece aburrida, dolorosa o simplemente menos interesante que el mundo que han creado en su cabeza.
Esto no es pereza; es una desconexión. Viven con una especie de neblina mental, y por eso a menudo son despistadas, desorganizadas y con poca energía para llevar a cabo sus ideas. Suelen tener problemas de memoria y concentración, y se les puede ver muy a menudo divagando o con la “mirada perdida”.
¿Cómo ayuda la flor de Clematis?
La esencia de Clematis no busca apagar la creatividad o la imaginación, sino anclarla en la realidad. Su propósito es ayudar a que la persona no solo sueñe, sino que también actúe para hacer sus sueños realidad. Esta flor ayuda a:
- Conectar con el presente: Nos trae de vuelta al “aquí y ahora” para que podamos experimentar la vida plenamente.
- Transformar los sueños en acción: Le da a la persona la energía y la motivación para convertir sus ideas en planes concretos y llevarlos a cabo.
- Fomentar la concentración: Ayuda a la mente a mantenerse enfocada, mejorando la memoria y la atención a los detalles.
En resumen, Clematis es la flor que nos recuerda que la vida real puede ser tan mágica como nuestros sueños. Nos enseña a usar nuestra imaginación como una herramienta para crear, en lugar de un refugio para escapar. Es el empujón que necesitamos para dejar de soñar y empezar a vivir.




