
Por: M. Psic. C.C. Carlos Salinas G.
**Imagina esto:**
Te despiertas un martes cualquiera. La luz entra por la ventana como lo hace siempre. Te preparas el café, miras el celular, tal vez regresas al mismo scroll de siempre. Pero algo —no sabes bien qué— te atraviesa el pecho. Como una sensación borrosa de insatisfacción o ausencia. Y te preguntas: *¿Esto es todo?*
No lo dices en voz alta. Pero te acompaña como un eco. *¿Dónde se fue el sentido? ¿Cuándo empecé a vivir en piloto automático?*
Si te ha pasado algo así, no estás solo. Y no estás roto.
1. El mito del sentido perdido
Durante años perseguí la idea de que tenía que *descubrir* mi propósito. Que en algún rincón del mundo, o dentro de mí, había una respuesta clara y brillante. Algo que me revelaría por qué estoy aquí.
Steven Hayes nos ofrece una alternativa poderosa: **El sentido no es algo que se busca como un objeto, sino una dirección que se elige**. No es un destino, sino una brújula. Lo que realmente le da sentido a la vida no es lo que *logras*, sino cómo *vives*… incluso en medio del dolor.
2. Dolor y valor: La paradoja del camino significativo
Kelly Wilson lo dice con honestidad brutal: *“Lo que más amamos es lo que más puede dolernos. Pero también es lo que más puede darnos sentido.”*
La paradoja es que una vida con sentido *incluye* el sufrimiento. Porque aquello que más nos importa está hecho de fragilidad. Lo valioso es también lo vulnerable.
3. Los valores: Tu brújula cuando todo se tambalea
En ACT, los **valores** no son metas ni emociones. Son direcciones. Como el norte, sur, este u oeste. Nunca llegas al “valor del amor”, pero puedes caminar hacia él.
Robyn Walser propone que el verdadero cambio ocurre cuando dejamos de buscar motivación y empezamos a **actuar en dirección a nuestros valores, incluso cuando no tenemos ganas**. Tu valor no se demuestra cuando todo va bien, sino cuando eliges actuar con integridad *aunque nadie te mire*.
4. Compasión como propósito: Aliviar el sufrimiento propio y ajeno
Paul Gilbert y Dennis Tirch plantean que **una vida con sentido es una vida que reduce el sufrimiento, comenzando por el propio**.
Tara Brach lo llama “la pausa sagrada”: detenernos, respirar y volver a elegir cómo queremos relacionarnos con nosotros mismos y con el mundo. El sentido puede revelarse ahí. No en grandes decisiones, sino en la elección amable de *seguir siendo*.
5. Viktor Frankl: Cuando la vida nos arranca todo
Frankl no romantiza el sufrimiento. Pero sí afirma que **podemos encontrar sentido en medio de él**. Que incluso el dolor puede convertirse en una respuesta significativa. El sentido no está en evitar el sufrimiento, sino en responder a él con dignidad, presencia y coraje.
6. Belleza y pertenencia: cuando el alma reconoce su hogar
John O’Donohue lo expresa como *el alma reconociendo su lugar en el mundo*. Es ese momento en que todo se alinea, sin explicación. La belleza es una forma de pertenencia. Y cuando habitamos el mundo con ojos abiertos, empezamos a recordar quiénes somos.
7. Entonces, ¿cómo construir una vida significativa?
No necesitas cambiar de país, ni renunciar a todo. Necesitas **elegir una dirección**. Y moverte hacia ella. Hoy. Con lo que tienes. Aunque haya miedo.
Aunque no te sientas “listo”.
Pregúntate:
– ¿Qué importa tanto que estaría dispuesto a caminar hacia ello… aunque duela?
– ¿Qué tipo de persona quiero ser?
– ¿Qué gesto o acción encarnaría esa versión de mí?
Epílogo:
Quizá el sentido no es un destino… sino una forma de caminar
Tal vez no vinimos al mundo a *sentirnos bien*, sino a **sentirnos vivos**. Amar, caer, perder, cuidar, volver a intentar. El sentido se revela no solo en lo que soñamos, sino en lo que estamos dispuestos a sostener, incluso en lo invisible.
*“No sé a dónde me lleva este camino, pero sé que es el mío. Y estoy dispuesto a caminarlo.”*
“Antes huía del dolor, ahora lo respiro”




2 Comments
Me encantó. Eso sientes cuando lw encuentras el srntido a la vida, cuando amaneces y dusfrutas una taza de café y agradeces el amanecer, el sonido de las aves, el poder elegir como vivir tu día y disfrutar lo que haces.
Y llegar al anochecer y sentir que tu día tuvo sentido, porque a pesar de los tropiezos del día, te acoplas y con mente abierta realuzas lp que puedes y cambias lo que tienes que cambiar para el día siguiente, estás en control. Porque vivir en control es maravilloso
Gracias Carlos por compartir. Fantástico el análisis y las reflexiones sobre el sentido y el camino de la vida. Saludo afectuoso!